Mindfulness, Justicia Social y Terapia Breve: Diferentes formas de ayudar

La Terapia Breve de Resolución de Problemas (BTC) del MRI, en su práctica disipa el concepto de la   psicoterapia estereotipada. Para ser más claros, aquel estereotipo en el cual se exploran y analizan patrones de apego desde las raíces y desarrollamos insight e interpretaciones con la esperanza de producir un cambio en el aquí y ahora. La psicoterapia, comúnmente retratada, es un esfuerzo  realizado tan interno y profundamente, que  sólo un psicoterapeuta experto puede decodificar las experiencias del individuo y para el individuo. Esto supone que la persona siendo ‘tratada’ así como mucha parte del cambio, sucede en las manos del experto con una pasividad implícita. En este tipo de psicoterapia, hay pacientes, n personas ‘que recibirán tratamiento’, según el Diccionario Webster. 

Esta es una diferencia fundamental entre la terapia tradicional y el modelo interaccional de la terapia breve. En el modelo de Terapia Breve de Resolución de Problemas, los clientes son vistos como capaces y como tales participan activamente en la construcción de una vida diferente para sí mismos;una vida en la que el problema ya no es el villano principal. El marco general es que el terapeuta empodera al cliente a través de una imposición mínima, tanto del lenguaje diagnóstico, como al desenterrar lo intrapsíquico y las excursiones históricas. Claro, estas cosas ocurren a veces pero nos sirven para entender la posición del cliente, sus valores y motivaciones, en contraposición a enfocarse en constructos psicológicos. 

Más recientemente, los movimientos de mindfulness y de justicia social han creado un cambio al enfocarse en el poder personal, a través de la práctica de mindfulness con atención intencional a un foco sin juicio y más responsabilidad comunitaria. Esta red de responsabilidad personal y comunitaria es un pequeño cambio de lo que ocurría en el pasado, pero el marco de referencia todavía es interno y sigue siendo un modelo que mantiene una visión lineal de causa y efecto, en vez de un modelo de causalidad circular. La distinción, en términos prácticos, es que la persona que identificamos como la persona que necesita atención, es diferente de la persona con la que los terapeutas breves van a trabajar:  frecuentemente  los padres de un adolescente-problema, en vez de  con los adolescentes mismos o trabajaremos con ellos separadamente y no necesariamente en las mismas sesiones. 

Este cambio es un gran cambio en cómo percibimos la realidad de las experiencia y por lo tanto, aquello que consideramos terapéutico. Nosotros consideramos la terapia como un cambio del patrón de conducta y llegamos a la experiencia interna y al sistema nervioso de manera indirecta, pero muy a fondo. En la Terapia Breve de Resolución de Problemas, las piezas móviles que vemos están relacionadas con el problema, con los patrones que contribuyen al problema o a su resolución. Por definición este es un modelo de externalización, interaccional y centrado en el cliente. No hay un marco normativo a usar: entramos al mundo del cliente y trabajamos con sus recursos, construyendo así  a su ritmo. 

El movimiento de mindfulness es más amplio y menos patológico que la terapia tradicional en cómo ve el entrelazado de las personas y sus problemas. Históricamente, el modelo de vida basado en mindfulness estaba centrado en una flexibilidad contextual que prestaba atención a las realidades relacionales, similares al lente postmoderno. Sin embargo, aparentemente está siendo tomado prestado por la cultura pop y la sociedad individualista occidental; se ha prestado a una perspectiva de que los sentimientos y la experiencia interna deben ser vistos como la autenticidad máxima, más confiable y por lo tanto más procesable. A menudo cuando las personas acuden a terapia después de una fuerte inversión en el descubrimiento personal, las realidades de mantener una relación parecen contradecirse con los hallazgos del descubrimiento interno. La belleza es que cada una de las dos áreas interconectadas de relación (interna y externa) no necesitan estar separadas la una de la otra. 

Como terapeuta breve, estoy interesada en escuchar acerca del contexto en el cual los problemas son construidos, las descripciones básicas de la/s persona/s que vienen a terapia, lo que ellos ven que ocurre, lo que ellos hacen y cómo ellos, sin intención, contribuyen a estos eventos en sus vidas. Quiero saber lo que ven como problemático y cómo logran quedar enredados en el problema. Me tomo el tiempo necesario para obtener un vídeo del lenguaje interaccional que usan, pistas de aquello que es importante para ellos y qué agregaría significado/bienestar a sus vidas. También presto atención a lo que sería “suficientemente bueno”, un poco mejor de lo que está pasando ahora para calibrar cuánto del problema es un tema de perseguirse sus propias colas de manera ineficaz.  Estas preguntas son en sí mismas, algo que ayuda a la persona descubrir qué quieren “poner sobre la mesa”, ayudándolas a evaluar/definir lo que es alcanzable y cuánto esfuerzo requerirá.

Quiero disipar la noción de que la Terapia Breve es rápida: se moverá al ritmo con el que el cliente se sienta cómodo. Es más rápida por todas las puertas que el terapeuta no abre y es por tanto más enfocada en el aquí/ahora y en la implementación de un cambio. La idea es que, cómo recolectamos la información necesaria, facilita que el cambio sea concreto. Nos mantenemos enfocados en lo más importante para el cliente y alineamos las cosas necesarias para crear un camino hacia adelante. Esto implica encontrar a los clientes  dónde ellos están, con qué habilidades ya cuentan. 

Desde este lugar construimos una visión holística: una interacción entre el terapeuta y el cliente que se aleja del experto y va hacia una conversación en la cual, la mayoría de las personas operan/funcionan cuando están enfocadas y  con la esperanza de resolver un problema, al menos parcialmente.  Es la modalidad en la que nos encontramos cuando estamos por salir por la puerta y sabemos a dónde vamos y qué necesitamos traer con nosotros para ir al trabajo. Esta es la modalidad en que la Terapia Breve de Resolución de Problemas construye. Las emociones descubiertas, la queja y las maneras encontradas para mejorar la experiencia interna, son en este modelo de terapia breve un proceso espontáneo que emerge con mucha mayor facilidad cuando las piezas son reordenadas de manera que permitan el movimiento. A pesar de que somos generalmente acusados de que no tenemos en cuenta las emociones, estas por supuesto forman parte de este proceso.

La Terapia Breve de Resolución de Problemas del MRI disipa la noción de que uno necesita escarbar profundamente para sanar. Practicamos la precisión, simplicidad y mientras trabajamos desde un modelo no-normativo y no-patológico, tampoco creemos que la realidad verdadera existe dentro de nosotros. La terapia breve teje una imagen que abarca tanto, que la persona y su verdad interna han llevado a la aceptación. Las experiencias emocionales comienzan a moverse más fácilmente mientras el sistema de la conducta y creencias también empiezan a cambiar. En pocas palabras, llegamos a la mente, llegamos al cuerpo porque hacemos que las cosas se sigan moviendo, creando un mapa al que la persona no había podido llegar y que le causaba dolor. Navegamos rutas que hacen que el cliente se mueva en la dirección más deseada por él mismos. Este modelo define la realidad de ayudar al cliente que pide ayuda.

Por Esther Krohner, MFT Brief Therapy Center

No items found.

Comments