¿Qué es la Terapia Breve de Resolución de Problemas? Un modelo funcional de cambio

Pensamos sumergirnos en una descripción del pensamiento que subyace a nuestro modelo y cómo es diferente de otros modelos de terapia familiar y de terapia breve. La mayoría de los otros modelos de terapia pueden ser llamados ‘normativos’: el modelo provee una estructura para una conducta humana y una desviación de esa estructura produce ‘enfermedad’, incomodidad y una necesidad de consultar a un profesional.

En palabras simples, el profesional que trabaja desde ese modelo ayudará, consecuentemente, a la persona que pide la consulta, a calibrar su vida para de esta manera estar más cerca de aquel ‘punto de justo’  donde los problemas dejan de existir en su vida. Esta manera de pensar está basada en un modelo médico fisiológico. Por ejemplo: si el apéndice está inflamado, produce incomodidad, dolor y fiebre. Si esos son los síntomas, un doctor tenderá a sugerir una operación. En el caso del apéndice, no parece haber ninguna consecuencia negativa de no tenerlo, por lo tanto la operación deberá producir un eficaz mejoramiento en la calidad de vida. Sin embargo, si hablamos de la vesícula, que también puede causar un tremendo dolor, la extirpación de este órgano ya no es tan simple. La bilis es una parte importante del proceso digestivo y no tenerla significa, o bien tener que tomar un suplemento de por vida, o no poder comer cuanta grasa quiera y esperar poder digerirla. Una situación similar ocurre con una tiroides que no funciona correctamente.


Como consecuencia de seguir el modelo médico, el psicoanálisis le da mucho poder al psicoanalista: se sienta detrás del paciente e interpone una oración o dos en el discurso del paciente. El cambio ocurre lentamente, si es que lo hay y la ‘fuga a la salud’ es una forma, para el profesional, de mantener al paciente en su sofá por un largo periodo de tiempo. Y sí, por aquel  entonces esto fue visto como progreso y novedad.

Avancemos rápidamente hacia la Terapia Familiar, Terapia Sistémica y Terapia Interaccional. La mayor diferencia en esta forma de pensar es que la conducta ocurre siempre en un contexto y no puede ser explicada independientemente de ese contexto. Como consecuencia de esta manera de pensar, Don Jackson comenzó invitando a toda la familia a terapia. Cuenta la leyenda que en el pueblo de Palo Alto, él se encontraba con sus pacientes en el cine, en el supermercado y en muchos lugares más y era inevitable presentarse. “Si me los voy a encontrar de todas maneras, pensó probablemente, podría  traerlos al consultorio, ya que estoy seguro de que tendrán mucho que agregar a la historia que trae a los pacientes a verme”.

Era la primera vez que una conducta, una queja, un problema, una dificultad era vista en el contexto donde ocurre. Los síntomas de un esquizofrénico incrementaban cuando los mensajes de su madre no eran claros. Asimismo, una pelea entre hermanos empeoraba cuando el padre favorecía a uno de los hijos por encima del otro en presencia de ambos. Todas estas situaciones cobran mayor sentido en el contexto en el que ocurren; son la base de un modelo funcional.

En contraste por ejemplo, el modelo estructural desarrollado por Minuchin describe cómo debe ser una familia ‘normal’. Clasifica las relaciones entre los miembros de la familia, o entre los subsistemas de la familia. Estas clasificaciones representan dinámicas del poder dentro del sistema, así como límites entre los diferentes subsistemas. El terapeuta es llamado para interrumpir las relaciones disfuncionales dentro de la familia y ayudarla a volver a un patrón más ‘sano’. La explicación de porqué los problemas ocurren en una familia o en una pareja están basadas en la desviación del sistema de aquello considerado como su estado ideal. Las familias están aglutinadas, o -el sistema parental y el sistema filial tienen límites que no son claros – o desligadas – estos mismos subsistemas están desvinculados de manera extrema-. Cuando estos estados se vuelven rígidos, una familia pedirá o será derivada a buscar ayuda y el terapeuta tratará de hacer que estos subsistemas se flexibilicen.

El modelo estratégico desarrollado por Haley—después de pasar tiempo con Minuchin en Filadelfia – y su esposa Madanes, es otro ejemplo de un modelo normativo. Haley estaba particularmente interesado por las luchas de poder y dice que un síntoma surge cuando el costo de mantenerlo compensa las ganancias. Madanes estaba interesada en las jerarquías incongruentes, donde un niño usa los síntomas para cambiar la conducta del padre. El desequilibrio de poder y las jerarquías en una familia o una pareja es lo que define, desde este punto de vista, cómo ocurre un problema.  Por lo tanto, el intento por parte del terapeuta es alcanzar un nuevo equilibrio. Otra pieza importante en este modelo de terapia es que el síntoma o problema sirve una función en el sistema, entonces esa función necesita ser explorada si se quiere encontrar un cambio exitoso en las conductas. Esto es alcanzado explorando el pasado.

Ambos modelos de terapia necesitan que toda la familia esté presente para que la terapia tenga lugar.

Existen muchos ejemplos de terapias normativas pero en contraste, el modelo de Terapia Breve de Resolución de Problemas se enfoca en aquello que funcionará para la familia, la pareja o la persona que viene a pedir ayuda. No tenemos una idea preconcebida de lo que es ‘normal’ y por lo tanto cada consultante será diferente y único. En nuestro trabajo con familias en escuelas marginales, era muy frecuente que la abuela pida ayuda. Ella estaba a cargo de un grupo de nietos porque la madre era adicta y el padre los había dejado, por ejemplo. En esas situaciones, era también muy común que uno de los hijos mayores tomara el rol del padre ausente, consiguiendo un trabajo y dejando la escuela para ayudar financieramente a la familia o ayudar a la abuela a disciplinar a  los hermanos menores. Alternativamente, las hijas mayores a menudo no iban a la escuela para cuidar a sus hermanos más pequeños si la abuela tenía una cita médica, por ejemplo. También que una hija mayor no fuera a la escuela el día que necesitaban una intérprete por visitas médicas porque la abuela no hablaba Inglés. Desde nuestro modelo no hablaremos de un ‘hijo parentalizado’ porque esa no es una parte de nuestra construcción de realidad/modelo de terapia. En cambio, el terapeuta preguntará ‘cuál es el problema ahora’, ‘qué duele ahora’ con un foco en la promoción de un cambio en la conducta que es un problema para la persona que está pidiendo ayuda.

Lo que es aún más importante en la Terapia Breve de Resolución de Problemas es observar el contexto en el que la conducta no deseada tiene lugar y ayudar a promover diferentes soluciones para cambiarla. Suponemos que, una vez que ocurra un pequeño cambio, los actores tendrán nuevas herramientas para continuar con la nueva y deseada acción. Esta óptica promueve un optimismo implícito, lo que a su vez genera un círculo de cambio virtuoso.


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